Bienvenido a la Fase 3: Una auténtica hazaña
Si has llegado hasta aquí, detente un segundo. Debes estar muy orgulloso/a. Si aún no te has felicitado, hazlo ahora mismo. No es broma: lo que has conseguido es una auténtica hazaña. Has pasado por el apagado del sistema y la auditoría más dura de tu vida, y hoy estás aquí, con el terminal encendido de nuevo.
En este punto, seguramente ya has podido dejar atrás el dolor profundo, pero eso no significa que el dolor haya desaparecido por completo. Estamos en el momento de la reconstrucción real.
Debes ser consciente de que esta fase no es una línea recta; es más bien un laberinto. Verás que el camino te lleva de la Fase 3 a la Fase 2, luego vuelves a la 3.1, quizás bajas a la 2.1… y así sucesivamente hasta que, finalmente, logras quedarte estable en la Fase 3.
Esta es quizás la etapa más larga porque dejar atrás el dolor no es tan sencillo. Es probable que aparezcan de nuevo la rabia, la tristeza o el rencor. Los sentirás de manera más suave que en la Fase 2, pero estarán ahí. A veces te costará detectarlos porque ya tienes más energía y crees que «ya deberías estar bien», pero no debes fustigarte por ello.
Instrucción técnica: Cuando esas emociones vuelvan, simplemente toma conciencia. No te castigues. Identifícalas como restos de un código antiguo, intenta librarte de ellas lo más rápido posible para no estancarte y sigue adelante. No permitas que el sistema se quede bloqueado de nuevo en la Fase 2 durante mucho tiempo.
Esta fase es maravillosa porque es una oportunidad de oro: es el momento en el que vuelves a nacer. Ahora eres tú, como desarrollador jefe, quien le va a decir a su sistema operativo qué «apps» quieres instalar.
Es el momento en el que vuelves a comer bien, a dormir mejor y a sentir que tienes más espacio interno. Empiezas a salir más tranquilamente y a ver, por fin, «el color de la vida».
Es como si la pantalla de tu teléfono recuperara de repente el brillo y el color. Al principio te resultará un poco raro; llevabas mucho tiempo en «modo de bajo consumo» y con la pantalla en blanco y negro para sobrevivir.
Debes darte tu parte de la medalla. Aunque no lo creas, tu cuerpo ha realizado un trabajo brutal; ha librado una batalla tremenda para que hoy estés aquí. Tu mente también ha resistido. No has tirado la toalla y has logrado que el sistema vuelva a iluminarse.
Ahora es el momento de mirar de frente tus cimientos: tu autoestima y tus valores. Son la base más importante de este renacer. Tómatelo en serio, porque configurar bien estos parámetros es lo que hará que las posibilidades de volver a la Fase 0 o Fase 1 se reduzcan casi por completo.
El amor propio es el corazón de tu nuevo sistema operativo. Su funcionalidad es vital:
Nadie dice que esta fase sea sencilla; de hecho, es la más larga, pero también es la más gratificante si sabes aprovecharla.
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