Masculinitat i feminitat: quan els trets saludables es confonen i els trets tòxics es normalitzen
Durant molt de temps, vaig entendre la masculinitat com a resistència, presència constant i...
Hay un punto en todo esto en el que empiezas a notar que algo cambia. No estás bien del todo, pero ya no estás como antes. Piensas menos, te duele diferente, tienes más momentos de calma. Y justo ahí, cuando parece que empiezas a recuperar tu sitio, aparece algo. Un mensaje, una llamada, una excusa. Y de repente algo dentro se mueve otra vez. No es lógico, pero pasa, y si no lo has vivido cuesta entenderlo.
Esto me pasó a mí. La primera vez que lo dejé con una de mis parejas, al cabo de dos meses me llamó diciendo que quería hablar conmigo. Yo no tenía ni idea de todo esto, nunca había estado en una relación así, no entendía nada de dinámicas tóxicas ni de manipulación, era bastante inconsciente en ese sentido. Quedamos. Y recuerdo perfectamente la conversación. Me dijo que se arrepentía, que había estado muy mal, que había reflexionado mucho y que se había dado cuenta de que quería estar conmigo. Incluso me dijo que había hecho un curso con una chamán y que había cambiado. Y claro… yo me lo creí. Porque quería creerlo. Porque una parte de mí necesitaba que fuera verdad. Volvimos. Gran error… gran aprendizaje.
Con el tiempo entendí que aquello no tenía que ver con amor ni con un cambio real. Era otra cosa. Era ese momento en el que ya no estás dentro del todo y algo vuelve a tirar de ti. No pasa cuando estás enganchado, pasa cuando empiezas a soltarte. Cuando dejas de reaccionar igual, cuando ya no estás tan disponible, cuando empiezas a recuperarte. Es como si algo detectara que ya no estás ahí del todo y necesitara volver a engancharte.
No siempre es tan directo como lo que me pasó a mí. A veces es mucho más sutil. Un mensaje sin importancia, un recuerdo compartido, una excusa cualquiera o algo que sabe que te va a tocar: tu empatía, tu forma de cuidar, tu parte más humana. Y ahí es donde te descoloca, porque no estás conectando solo con lo malo, también con lo que sí fue real, con lo que te hubiera gustado que funcionara. Y esa mezcla es muy potente.
Aquí es donde está lo importante. Porque aunque entiendas lo que pasó, hay partes de ti que van más lentas. Y cuando aparece ese estímulo, es como si el sistema se volviera a activar. Si lo miro desde una analogía, es como si hubieras cerrado una aplicación que consumía muchísima energía y de repente se volviera a abrir sola en segundo plano. No la estás usando, pero vuelve a consumir recursos. Y en ese momento tienes que decidir si vuelves a entrar o si dejas que se cierre del todo.
A mí lo que más me costó fue entender la diferencia entre un cambio real y un momento emocional. Porque cuando alguien vuelve así, muchas veces lo hace con intensidad, con palabras, con una aparente claridad que antes no tenía. Y eso engancha. Pero el cambio real no funciona así. No llega en una conversación ni se demuestra con palabras. Se ve con el tiempo, con hechos, con coherencia. Lo otro es inmediato, emocional y muchas veces inestable.
Lo difícil no es entenderlo cuando lo ves desde fuera, lo difícil es sostenerte cuando estás dentro. Porque hay una parte de ti que quiere creer que esta vez será diferente. Y otra parte, más silenciosa, que ya sabe cómo termina. Y aquí es donde para mí está el aprendizaje. No es una lucha contra la otra persona, es una decisión contigo. Decidir no volver a un sitio donde ya te has perdido, decidir no negociar tu paz por una posibilidad, decidir quedarte en el proceso aunque aún no sea cómodo.
Con el tiempo hay algo que se vuelve bastante claro, aunque al principio no lo parezca. No todo lo que vuelve lo hace desde un lugar sano. No todo lo que dice que ha cambiado, ha cambiado de verdad. Y no todo lo que remueve algo dentro de ti merece que vuelvas a abrirlo. A veces simplemente vuelve porque puede. Y ahí es donde está el aprendizaje de verdad, no en entenderlo todo, sino en elegir diferente. Porque salir de ahí no fue casualidad, y no volver tampoco lo es.
Leave A Reply